Un pintor es quien pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es quien vende lo que pinta (Picasso)

martes, 24 de noviembre de 2009

Serie "Coupe Du Monde"

Coupe Du Monde - Dibujo técnica mixta de 070x050 cm.
Goleada Real - Dibujo técnica mixta de 030x020 cm.
"Sending" - Dibujo técnica mixta de 030x020 cm.
"Tiro Libre" - Dibujo técnica mixta de 030x020 cm.

Sueño Negro

Dibujo Ténica Mixta de 30x40 cm.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Viento Cálido en El Curauma

Oleo sobre tela de 070x050


La arena se eleva como lágrimas deshidratadas
que siguen su lamento.
El sol les iza y cómplices
surgen aires tibios, detrás del monte que les sostiene,
que las mima de puro gusto.
Se hace tarde en la costa furiosa. Los árboles se duermen
con sus hojas y bailan entre ellas,
como si fuesen manos verdes que se unen,
que transitan por la escena movediza.

Más mi pena sigue chorreando colores,
de aquellos que nunca he visto en un ocaso.
Llueven chispas de nostalgia contenida,
se agigantan los bosques de sal,
se abren otros en la ventisca.
Y bajo el tenue granizo de piedra
mi mente se acuesta a soñar por dentro.

Viento fresco, temperado, obsoleto, que se traga la calma.




martes, 1 de septiembre de 2009

Vamos a la Fiesta

Oleo sobre tela de 110x090 cm.



El cielo está enrarecido, tal vez llueva camino al carnaval. La luna traviesa, que se esconde a menudo, muestra un camino árido colmado de silencio. Nuestro lugar se alimenta de los comensales que arriban. Van llegando plácidos, sueltos, sin prisa.

Pueden venir como les plazca, de traje y sombrero, llenos de esperanzas, desnudos, abiertos. Podrán disfrazarse de lo que más quieran y ojalá sean las estrellas de este concierto de risas y muecas. Lo que queremos es que vengan de todas formas, de colores imposibles, de trazos curvos o rectos, libres, gigantes o estrechos. La noche nos acompaña desde cerca y vigila nuestra voluntad de lucirnos.

El hombre dentro de un reptil se acerca suavemente a conversar de lo astuto que ha sido en llegar primero al banquete. No le fue fácil internarse en los pantanos de su vulnerabilidad. La mujer que se esconde bajo un alumbramiento le recibe afable y llena de gozo, ofreciéndole ser el padrino de su creatura. Gente que aún piensa en como llamar la atención del resto de los invitados, sigue en la ruta retocando sus vestimentas y procesos internos. Mientras la clásica francesa ya no da más con tanta comba en subida y el retrovisor que les bañaba de seguridad ya no les sigue, más la ciudad se aleja a cada vuelta del camino, infiriendo ansiedad a los que ahí viajan contentos, atentos al camino invisible.


Felipe Bunster

domingo, 30 de agosto de 2009

Crítica de Edward Shaw


Bunster nos abruma.
Visiones, visiones alegóricas de escenarios prosaicos para algunos pocos - cactus y picos, nubes y dunas. Desde la ruda naturaleza, Bunster baja a las chozas de un pueblo que se defiende - al puro estilo Franja de Gaza - de los elementos que lo encierra. Visiones de las pesadeces de los humanos y las vejaciones de los elementos - el sol rasante, el viento constante, la noche que traga la tranquilidad, entre una civilización mal interpretada que nos convierte en viajeros de estos viajes sin rumbo- que empiezan a píe y con la adolescencia pasan a transcurrir en bici.
El que acepte viajar en los cuadros de Felipe deambula por un caleidoscopio de imágenes que - a lo de Matta - se divide en fragmentos de furia, en trozos de tentación. Pero - en síntesis - son pequeños retratos del ego del autor - nuestro Felipe, que a través de su habilidad con el color y su manejo de la forma nos proyecta su paisaje - su pasaje. Si en su obra, Matta nos induce hacia un epicentro, Felipe disgrega el entorno - ofreciéndonos retazos de paisajes, retazos de un sobrevuelo – a ojo de pájaro - de la actualidad postmoderna que nos toca. Felipe se atreve; depender - y desprender - de los retazos en la composición de su cosmovisión. Es un ser que se arriesga, que nos quiere atar a la cola de su cometa, la bici a la deriva en el desierto - el artista en su odisea - color como catarsis, forma como ancla - el arte como expresión de la confusión de ser cómplice en convivir con nosotros, los sobrevivientes de las circunstancias. Felipe nos propone, realiza, y redacta su visión - visión alegórica de sus esperanzas, sus añoranzas, nuestras divagues, nuestras equívocos. Cada cuadro de Felipe es una invitación a participar en la gran drama de vivir, es un testimonio de la experiencia de un comprometido. La vida se vuelve obsesiva - como la rotación de la rueda de una bici: o grandiosa - como el paisaje del desierto. Cuál te toca, cuál es capaz de aguantar - esto es el mensaje de la obra de Felipe. Su intensidad abruma, pero su sinceridad es una invitación a la reflexión. Nos invita – con estos cuadros - a celebrar la vida a su manera.

Edward Shaw Marchand y Gestor Cultural