Un pintor es quien pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es quien vende lo que pinta (Picasso)

domingo, 30 de agosto de 2009

Crítica de Edward Shaw


Bunster nos abruma.
Visiones, visiones alegóricas de escenarios prosaicos para algunos pocos - cactus y picos, nubes y dunas. Desde la ruda naturaleza, Bunster baja a las chozas de un pueblo que se defiende - al puro estilo Franja de Gaza - de los elementos que lo encierra. Visiones de las pesadeces de los humanos y las vejaciones de los elementos - el sol rasante, el viento constante, la noche que traga la tranquilidad, entre una civilización mal interpretada que nos convierte en viajeros de estos viajes sin rumbo- que empiezan a píe y con la adolescencia pasan a transcurrir en bici.
El que acepte viajar en los cuadros de Felipe deambula por un caleidoscopio de imágenes que - a lo de Matta - se divide en fragmentos de furia, en trozos de tentación. Pero - en síntesis - son pequeños retratos del ego del autor - nuestro Felipe, que a través de su habilidad con el color y su manejo de la forma nos proyecta su paisaje - su pasaje. Si en su obra, Matta nos induce hacia un epicentro, Felipe disgrega el entorno - ofreciéndonos retazos de paisajes, retazos de un sobrevuelo – a ojo de pájaro - de la actualidad postmoderna que nos toca. Felipe se atreve; depender - y desprender - de los retazos en la composición de su cosmovisión. Es un ser que se arriesga, que nos quiere atar a la cola de su cometa, la bici a la deriva en el desierto - el artista en su odisea - color como catarsis, forma como ancla - el arte como expresión de la confusión de ser cómplice en convivir con nosotros, los sobrevivientes de las circunstancias. Felipe nos propone, realiza, y redacta su visión - visión alegórica de sus esperanzas, sus añoranzas, nuestras divagues, nuestras equívocos. Cada cuadro de Felipe es una invitación a participar en la gran drama de vivir, es un testimonio de la experiencia de un comprometido. La vida se vuelve obsesiva - como la rotación de la rueda de una bici: o grandiosa - como el paisaje del desierto. Cuál te toca, cuál es capaz de aguantar - esto es el mensaje de la obra de Felipe. Su intensidad abruma, pero su sinceridad es una invitación a la reflexión. Nos invita – con estos cuadros - a celebrar la vida a su manera.

Edward Shaw Marchand y Gestor Cultural

1 comentario: